De Tablas del Plan Divino

Revelado a los bahá’ís de los estados nororientales

La siguiente súplica debe ser leída diariamente por los instructores y los amigos.

¡Oh Tú bondadoso Señor! Alabado seas por cuanto nos has mostrado el camino de guía, has abierto las puertas del reino y Te has manifestado mediante el Sol de la Realidad. Has dado vista a los ciegos; has concedido oído a los sordos; has resucitado a los muertos; has enriquecido a los pobres; has mostrado el camino a quienes se han extraviado; has conducido a la fuente de guía a quienes tienen sus labios resecos; has permitido que el pez sediento alcance el océano de la realidad y has invitado a los pájaros errantes al rosedal de la gracia.

¡Oh Tú, el Todopoderoso! Somos Tus siervos y Tus pobres. Estamos alejados y anhelamos Tu presencia; estamos sedientos del agua de Tu fuente; estamos enfermos y ansiamos Tu curación. Caminamos por Tu sendero y no tenemos más objetivo ni deseo que la difusión de Tu fragancia para que todas las almas puedan elevar el grito: “¡Oh Dios, guíanos al camino recto!” Que sus ojos se abran para contemplar la luz y sean liberados de la oscuridad de la ignorancia. Que se reúnan alrededor de la lámpara de Tu guía. Que todo el que esté desprovisto reciba su parte. Que los desposeídos se conviertan en los confidentes de Tus misterios.

¡Oh Todopoderoso! Míranos con el ojo de la misericordia. Otórganos la confirmación divina. Concédenos el hálito del Espíritu Santo, para que seamos ayudados en Tu servicio y, como estrellas resplandecientes, podamos brillar en estas regiones con la luz de Tu guía.

En verdad, Tú eres el Potente, el Poderoso, el Sabio y el que ve.

‘Abdu’l-Bahá

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