Concédeme, oh mi Dios, con plenitud Tu amor y Tu complacencia, y extasía nuestros corazones mediante las atracciones de Tu luz resplandeciente, oh Tú que eres la Evidencia Suprema y el Más Glorificado. Envíame, como signo de Tu gracia, Tus brisas vivificadoras, durante el día y la noche, oh Señor de munificencia.

Nada he hecho, oh mi Dios, que me haga merecedor de contemplar Tu faz, y ciertamente sé que aunque viviera tanto como perdure el mundo no lograría realizar acción alguna como para merecer tal favor, pues la posición de un siervo jamás le permitirá acceder a Tus sagrados recintos, a menos que me alcanzara Tu generosidad, penetrara en mí Tu tierna misericordia y me circundara Tu amorosa bondad.

Toda alabanza sea para Ti, oh Tú, fuera de Quien no existe otro Dios. Permíteme bondadosamente ascender hacia Ti, obtener el honor de habitar en Tu cercanía y tener comunión sólo contigo. No hay Dios salvo Tú.

En verdad, si Tú desearas otorgar Tu bendición a un siervo, eliminarías del reino de su corazón toda mención o inclinación excepto la mención de Ti mismo; y si ordenaras el mal para un siervo por lo que sus manos injustamente han hecho ante Tu rostro, Tú lo probarías con los bienes de este mundo y del venidero de manera tal que fuera absorbido por ellos y olvidara recordarte.

El Báb

App icon
Bahá’í Prayers
Get the app
font
size
a
theme
Day
Night
font
Sans
Serif
contact us
App icon
Bahá’í Prayers
Get the app